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miércoles, 16 de noviembre de 2011

Coser una Bandolera (Plegado Sakura)


Cuando descubrí el mundo del porteo, hace 3 años, me hice con varios portabebes diferentes para ir alternando su uso en función del momento (un Mei Tai, un fular, una bandolera y una mochila). En aquel momento desconocía bastante este mundo, y no sabía la importancia que tenía el tamaño de los fulares si quería hacerme tal o cual nudo, y cometí el error de comprar, de segunda mano, un fular precioso, pero muy corto para mi anudado favorito, y el resultado fué que apenas lo usé. 
Para mi, uno de los portabebes estrella es la bandolera ya que me resulta cómoda, fácil de poner, bonita y práctica, y aprovechando que definitivamente he desempolvado mi máquina de coser y que de nuevo tengo un bebe precioso para llevar cerquita, me he decidido a coser una bandolera a partir de aquel fular que compré en su momento y que casi nunca usé.
Para transformar un fular en bandolera (o coserla a partir de un trozo de tela), lo primero que haremos será cortar el largo deseado. En mi caso, quería que midiera 2 metros, así que la corte de 2,24mts( los 24cms serán el dobladillo).
En la parte que coseremos las anillas le hacemos un pequeño doble y lo planchamos, para que quede bien después:
Marcamos una linea recta a 12 cm del borde (aquí irán las anillas), y otra línea recta a 12cm de la primera.
Escogemos el color de las anillas que queremos ponerle...en mi caso he optado por unas rojas...

Y las pasamos por la tela...

A continuación doblamos la tela hasta la última linea que hemos marcado  y estiramos muy bien la tela, para que no queden dobleces al coser. Esto es muy importante, la tela debe quedar perfectamente estirada.

Empezamos a coser...(previamente, habremos colocado unos alfileres para asgurarnos de que no hay pliegues...)
Cuando llegamos al final, levantamos la pata prensatelas (cuidando que la aguja esté hacia abajo), damos un giro a la tela de 90 grados y cosemos unos 3cm. Volvemos a realizar la misma operación en sentido contrario hasta llegar al final de nuevo...
Y este es el resultado:

Os puedo asegurar que a mi bebota le ha encantado su nueva bandolera...

miércoles, 5 de octubre de 2011

Lo esencial es invisible a los ojos

Cuando una decide ser madre (o padre), generalmente lo hace con falsas ideas preconcebidas, fruto de su educación, de su entorno, de la sociedad en la que vive... Raras veces ese deseo viene acompañado de reflexiones reales acerca de lo que significa tener un hijo, y frecuentemente una de las primeras cosas que se tienen en cuenta a la hora de tomar la decisión es si se tienen suficientes recursos (entendiendo por recursos "poder adquisitivo")  para poder darle "todo lo que necesita", sin preguntarse "qué es lo que necesita".
Es facil pensar, aún más cuando se es primeriza (o primerizo), que la llegada de un bebe es un acontecimiento que se puede tener del todo milimetrado. Se le amuebla y decora una habitación, se le compran miles de cachivaches (la mitad de los cuales nunca se van a utilizar), se planea dónde va dormir el bebe, la hora a la que se le va a bañar y la hora a la que va a comer todos y cada uno de los días... Y cuando llega el dia, como por arte de magia, nada de lo que se había planeado surge efecto.
A la revolución hormonal de los primeros días se le suma el intento desesperado de que la criatura "amortice" todos aquellos objetos que se han adquirido "en su honor", pero...¡Sorpresa! ...no le gusta dormir en su cuna, no le gustan los muñecos (es bastante lógico en un bebe de días), no le hace gracia el carrussel con pilas que han colocado en su hamaca ni la música que sale de ella. Ninguno de los objetos que pueden verse en la habitación son de su agrado, y sin embargo, es suficiente con los brazos de sus padres (o a veces de cualquier otra persona) para dar consuelo.
Un beso, una caricia, una canción o simplemente el contacto con la propia piel, consiguen lo que no consiquen todos los artículos de puericultura que hemos ido adquiriendo durante meses.
Por supueso, es comprensible sucumbir a la tentación de tantas compras inútiles ante la llegada de un bebe, comprensible, lógico y además, "hace ilusión", y no es necesario dejar de hacerlo, si se puede (aunque si recomendable).
Lo verdaderente importante, es saber que esas cosas, no son las que van a hacer feliz a nuestro hijo...que aquello que no se ve, es con diferencia lo que necesitan nuestros hijos.  Parece un cambio de chip fácil, pero echando un vistazo a nuestro alrededores veremos que no debe serlo tanto, cuando ante la llegada de un nuevo bebe se siguen adquiriendo todo tipo de artilugios que nos venden como imprescindibles. Intentemos reprimir ese impulso por un momento para criar a nuestros hijos sin esa necesidad de consumir que poco a poco ha ido calando en nuestra sociedad, y que tan dificil nos resulta ahora sacarnos de encima.
La necesidad de "tener" y "poseer" todo lo que se nos vende como "necesario" es una losa pesada que llevamos a nuestras espaldas, pero es una vez que nos la hemos quitado de encima, cuando podemos caminar mirando a la vida de frente, y en consecuencia, viendo las cosas con mayor claridad.
"Lo esencial, es invisible a los ojos..." El Principito

¿Por qué llevar a tu hijo en brazos?

Descubrí el mundo de los portabebés cuando mi primer hijo tendría unos 3 meses, semana arriba, semana abajo. Como toda madre primeriza, desde su nacimiento (o incluso desde el embarazo) me había pasado horas leyendo todo lo que caía en mis manos acerca del cuidado y la crianza de los niños, encontrándome con opiniones, métodos y pareceres de todo tipo.
Navegando y buceando por internet, encontré sitios que desde el primer momento me parecieron interesantes, y en seguida me llamaron la atención esas mamas que porteaban a sus bebes llevándolos en diferentes tipos de telas, tal como había visto que lo hacían muchas mujeres africanas en mi ciudad, y que nunca me había planteado probar hasta entonces. 
 No me cuesta reconocer que en un primer momento me pareció una "moda" bastante extravagante y no le vi mayor utilidad que la puramente exhibicionista y la comodidad que suponía tener las manos libres mientras se llevaba encima al bebe. No me paré a pensar en ningún momento en los beneficios que podía reportar esta práctica, y fué solo al querer informarme acerca de los diferentes tipos de "trapos" cuando me di cuenta de lo realmente bueno que era para nuestros hijos estar en brazos.
A partir de ese momento, tuve que elegir entre las muchas opciones disponibles, tuveque aprender a distiguir lo que era un Mei Tai de lo que era un fular, un pouch o un Mei Hip, y las distintas formas de colocar a un bebe (delante, a la cadera, a la espalda...) pero sobretodo me convencí de las muchas ventajas de las que me iba a aprovechar desde ese momento.
Desde ese momento, se estableció un estrecho contacto con mi hijo que me permitía conocer en todo momento cuales eran sus necesidades. La sensación de cercanía era muy agradable y aunque nunca supe ni sabre si fué una cuestión  de caracter o debo agradecérsolo a los portabebes, lo cierto es que mi hijo jamás fué un bebe de llanto fácil. Cuando íbamos de paseo siempre estaba tranquilo, generalmente durmiendo y se le notaba feliz y seguro.
Es curioso como una de las "preguntas estrella" que nos hacen habitualmente a las mamas canguro cuando paseamos con nuestro bebe suele ser "¿Pero no te duele la espalda?, cuando la respuesta, es bastante obvia "Si nos doliera, no los llevaríamos". Los portabebes ergonómicos no sólo se llaman así porque respetan la postura fisiológica del bebé, sino porque tambien respetan el cuerpo del porteador, repartiendo el peso del cuerpo del bebe de una manera mucho más natural y cómoda de lo que para muchos puede ser empujar un cochecito.
Actualmente me encuentro en el cuarto mes de mi segundo embarazo y hace ya unos meses que el peso de mi hijo "mayor" no nos permite disfrutar del porteo, por lo que aguardo con mucha ilusión la llegada de su hermana, dudando todavía del tipo de portabebe que elegiré en esta ocasión. Probablemente no me quede con uno, ni con dos, sino que pruebe con varios de ellos, pues como ya sabéis l@s mamas y papas canguros, esto de portear, engancha, y los que todavía no lo sois, no tengais miedo, no es necesario un máster para conocer los diferentes nudos, materiales y portabebes disponibles, es suficiente con googlear un poco para encontrar la ayuda que necesitáis.